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  • laraknaggs

No ocultes lo que te gusta

Actualizado: 10 de jul de 2019

Quizás puedas recordar algún momento en el que todo parecía parar, momentos en los que tu estómago se expandía y tal vez temblaba de emoción… tu cuerpo vibraba y la mente paraba por un segundo, o tal vez un poco más.


Ahora estoy viviendo uno de esos momentos; hacía días que aquí en Londres no salía el sol, y hoy por fin puedo sentarme en mi sitio favorito de la casa y calentarme con el sol. Cómo lo echaba de menos, cuánto me hacía falta.


Durante un tiempo he tratado de obviar la importancia que le otorgo al sol, intentando convencerme a mí misma de que es algo superficial y que hay cosas más importantes en la vida.


¿Por qué sentía la necesidad de tapar aquello que me gusta y me hace vibrar? Tal vez por miedo, miedo a la despedida de aquello que me gusta, miedo a no ser capaz de disfrutar con lo desconocido.


Cuando has crecido en una ciudad en la que el sol está presente casi todos los días como Alicante, lo das por hecho, y ni siquiera te das cuenta de que te hace vibrar. Pasar a vivir a una ciudad como Londres, en la que el sol escasea, me hizo querer obviar por momentos aquello que me hace vibrar. Al igual que intenté obviar por momentos que estar lejos de la familia, los amigos y la tierra en la que has crecido me importaba.


Obviar todo esto me alejaba de la realidad. Obviar lo que no te gusta o lo que te gusta, no hace que algo deje de gustarte o algo te empiece a gustar. Es en el momento en el que acepto lo que me gusta y lo que no me gusta, en el que puedo abrirme a la nueva realidad, y aprender a quererla sin miedo.


En terapia se habla en numerosas ocasiones sobre los grises. Los blancos y los negros nos dificultan el observar los matices. Puede que haya cosas que no te gusten y cosas que sí en tu vida, pero está en tus manos encontrar los matices.


En mi propio proceso personal he descubierto que dentro de mí hay diferentes partes; hay una parte a la que le gusta el sol, y ahora estoy descubriendo a esa parte de mí a la que le gusta el invierno y puede encontrar partes positivas de estar viviendo esta experiencia. El descubrir que tienes diferentes partes dentro de ti, ayuda a no identificarte con ninguna idea, tú no eres ese pensamiento o esa opinión, es una parte de ti.


Cuando empecé a aceptar la realidad, a echar de menos lo que echaba de menos, y a abrazar la tristeza y la rabia de no poder disfrutar del sol cuando quería, es cuando pude empezar a disfrutar del frío, sus días de película y mantita, paseos silenciosos, los parques a oscuras a las 5 de la tarde en los que puedes columpiarte sin que nadie te vea… en definitiva, no intenté meter con “calzador” mi nueva situación, sino que dejé tiempo para que empezase a fluir en mi vida la capacidad de quererme debajo del sol y debajo del cielo gris.


Espero que este artículo te haya servido para aceptar aquello que te gusta, y también para descubrir qué es lo que puede gustarte de aquello que no te gusta tanto.


¿Y tú, puedes encontrar los grises en tu vida? ¿Te cuesta aceptar las cosas que te gustan y las que no te gustan?




Lara Knaggs


Psicóloga-Psicoterapeuta y Counsellor Humanista Integrativa con perspectiva de género.


Especializada en mujeres, crecimiento personal y autoestima.


Atiendo online y en Londres.

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